INTRODUCCION: ¿ CÓMO SE FABRICA UN CULPABLE EN MÉXICO ?
La simulación de la
justicia, los expedientes armados con pruebas sembradas y los falsos
culpables, son practicas recurrentes en México, que hoy mantiene más de 3 mil denuncias contra jueces y 78
magistrados estatales en el Estado de México.
En México existe la fabrica de delitos por parte del mismo Sistema de Justicia y quienes lo conforman, y que como consecuencia causan grave daño a las personas que por el destino se ven involucradas y terminan siendo encarceladas a pesar de que son inocentes.
Muchos casos de injusticia y fabricación de delitos podrían ser documentados en este momento en todo México como resultado de la corrupción que existe en el Poder Judicial y en la Procuraduría General de Justicia.
Las autoridades persisten en no permitir que se ejerza cabalmente la Justicia en México, ya que por un lado existen personas que han demostrado ser poderosas, y por el otro que la corrupción está latente en el Aparato de Justicia e impera en todos los Estados.
Lo vimos en el caso de Florence Cassez, los hermanos Cerezo, Alejandro Bautista (q.p.d), Brenda Quevedo, Jacobo Teagle ó Israel Vallarta quienes hoy siguen presos víctimas del tráfico de influencias del abuso de autoridad de la ignorancia e incompetencia de las instituciones pero sobre todo de la maldad y la ignominia de unos cuantos, muchos mas siguen bajo las sombras de alguna celda encerrados injustamente tal vez de por vida.
¿ CÓMO SE FABRICA UN CULPABLE ?
1. Testigos a modo: Uso de testigos falsos que fueron aleccionados y gratificados, sobornados e incluso hasta amenazados.
2. Testigos ausentes: Declaración escrita pero jamas se presentan en las diferentes etapas del juicio.
3. Tortura: Tratos crueles e inhumanos, practicas que han traído como consecuencia la muerte en algunos casos.
4. Manipulación y siembra de evidencias: Es la parte mas importante de la fabricación de culpables ya que aquí es donde deciden bajo que elementos se hará una detención.
5. Escenario mediático: Violan la presunción de inocencia armando un teatro en televisión, periódicos, radio y redes sociales.
En un plano de educación cívica, la presunción de inocencia es la prueba propedéutica de ese clímax de la legalidad que es la justicia. Nuestra civilidad se pone singularmente a prueba con ella.
Si la justicia es el mínimo de amor socialmente exigible, la presunción de inocencia es el mínimo de justicia penal que se merece toda persona.
Si la justicia es el mínimo de amor socialmente exigible, la presunción de inocencia es el mínimo de justicia penal que se merece toda persona.
Paradójicamente, la presentación en medios de comunicación sigue ocurriendo, a pesar de que la propia Suprema Corte de Justicia de la Nación, ya ha señalado que “la exhibición en los medios de comunicación de víctimas del delito y de personas detenidas o bajo la responsabilidad del Ministerio Público y otras autoridades en México, constituye una forma de maltrato favorecedor del ambiente de ilegalidad que conduce a otras violaciones a los derechos humanos y actos de tortura y otros delitos cometidos por servidores públicos”.
En estos contextos se generan una serie de pruebas por demás falsas, que después son utilizadas en el juicio para condenar a personas inocentes, ante la inobservancia u omisión de los jueces para desechar pruebas que son ilegales y contrarias a la Constitución, por ir en contra del derecho a la presunción de inocencia y al debido proceso.
En estos contextos se generan una serie de pruebas por demás falsas, que después son utilizadas en el juicio para condenar a personas inocentes, ante la inobservancia u omisión de los jueces para desechar pruebas que son ilegales y contrarias a la Constitución, por ir en contra del derecho a la presunción de inocencia y al debido proceso.
Si queremos evitar que esta práctica se siga reproduciendo, debemos exigir, como sociedad, un mayor escrutinio en las investigaciones penales y en las actuaciones policiales, no ser partícipes en la legitimación de condenas públicas al no cuestionar la exhibición de personas detenidas en medios de comunicación. Exigir leyes claras y políticas públicas que prohíban y eviten por medio de “candados jurídicos” la detención arbitraria e infundada de personas, pues hasta ahora no tenemos ninguna certeza de que, de no desaparecer esta práctica que propicia la fabricación de delitos a través de múltiples violaciones a derechos humanos, los próximos “presuntos culpables” seamos uno de nosotros o algún familiar o conocido.
Comentarios
Publicar un comentario